Aquel canalla encantador
Fue en aquellos tiempos remotos cuando empecé a trabajar en el área de Seguridad. De eso, hará ya más de tres décadas. Cuando ingresé a esa empresa aquel individuo era ya toda una leyenda, pero del lado oscuro, si este término se puede utilizar para colgar de allí todo lo cuestionable en la gestión de la seguridad. No era alguien brillante. Pero sí, para algunos, taimado y astuto, e indudablemente, muy útil. Detentaba una gerencia funcional en donde él se sostenía desde hacía años no por competencia, sino porque resolvía problemas incómodos, tales como “arreglar” indicadores clave, calmar auditores, maquillar cifras, alterar registros. Era un verdadero doctor en la fabricación de actas diversas, ya sea de capacitación o de minutas de reuniones que solamente habían existido en su imaginación. ¡Ah!, pero no se engañe usted, señor ingenuo: este individuo era una verdadera eminencia gris. La empresa -o más bien, quienes fueron sus sucesivos superiores- le toleró por su capacidad de p...